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Investigación

Configuración del problema y fundamentos de la política de desarrollo

El programa de investigación trAndeS se centra en el problema de las desigualdades multidimensionales e interdependientes en la región Andina y su impacto en las oportunidades de desarrollo sostenible, en general, y en la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, en particular. Abordar los desafíos del desarrollo sostenible desde las desigualdades sociales es de particular importancia para la región Andina, que se encuentra entre las regiones más desiguales del mundo.

Nuestro programa de investigación se centra principalmente en el ODS 10 de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, que ordena "Reducir la desigualdad dentro y entre los países". Este objetivo guía las actividades de formación e investigación de trAndes, y se subdivide en dos preguntas generales:

  1.  ¿Cómo las desigualdades multidimensionales e interdependientes influyen, de forma general, en las oportunidades de desarrollo sostenible y, de forma particular, en la Agenda 2030 en los países andinos?
  2. ¿Qué medidas pueden contribuir al logro eficiente de los objetivos de la Agenda 2030 a través de la reducción de las desigualdades sociales (ODS 10), lo cual está altamente interconectado con los demás ODS en la región Andina?         

El programa de investigación trAndeS se basa en el concepto clave de "desigualdades multidimensionales e interdependientes" definidas como "las distancias entre posiciones, que los individuos o grupos de individuos asumen en el contexto de un acceso jerárquicamente organizado a bienes sociales relevantes (ingresos, riqueza, un medio ambiente sano, etc.) y recursos de poder (derechos, participación política, posiciones políticas, etc.)" (Costa et al. 2017: 3). Destaca que las desigualdades sociales pueden manifestarse en múltiples dimensiones, como el ingreso, la riqueza, el acceso a bienes esenciales (tierra, agua, etc.) y públicos (salud, educación, seguridad), las oportunidades de vivir en un entorno natural sano o en relación con la dotación de derechos formales e informales. Asimismo, las desigualdades se estructuran en torno a líneas de intersección de clase, origen étnico ("raza"), género, edad y territorio, entre otras categorías. Al mismo tiempo, las desigualdades son interdependientes porque son el resultado de procesos que conectan actores y espacios equipados asimétricamente, desde el nivel local hasta el global. De este modo, las desigualdades están arraigadas por las jerarquías mundiales, las relaciones transnacionales y las negociaciones nacionales o locales, y son moldeadas por ellas.

Las desigualdades sociales son obstáculos fundamentales para el desarrollo sostenible inclusivo por derecho propio, porque excluyen a determinadas personas y grupos de la plena participación en la vida social y política, el bienestar económico y la integridad ecológica. Su multidimensionalidad puede observarse en sus fuertes efectos en otros ODS: la pobreza (ODS 1), el hambre (ODS 2), la falta de acceso a una educación de calidad (ODS 4), a una atención de la salud (ODS 3) o al agua potable y el saneamiento (ODS 6) que con frecuencia no son resultado de la escasez de recursos o de una mala asignación, sino de la distribución desigual de los recursos o del acceso desigual a ellos.

Los países andinos revelan el dramático impacto de las desigualdades multidimensionales e interdependientes: Las grandes desigualdades en los ingresos (en promedio con un coeficiente de GINI superior a 0.45) y la riqueza se combinan con desigualdades políticas que excluyen a ciertos grupos y personas de las decisiones políticas y niegan los derechos de ciudadanía (en particular a los pueblos indígenas, pero también a los pobres de las zonas urbanas o a los migrantes y refugiados). Existe un acceso desigual a la seguridad, a la atención de la salud, a la educación o a un entorno funcional, que existen junto con las desigualdades étnicas (indígenas), raciales y de género. En todos los países, los estudios sobre los grupos indígenas encuentran persistentemente valores inferiores en los indicadores de desarrollo (como las tasas de pobreza, el acceso a la educación, el acceso a los servicios sanitarios, el acceso a la tierra etc.), y las mujeres indígenas constituyen el grupo más discriminado y vulnerable de la región.

Asimismo, las asimetrías de poder tienden a activar mecanismos que, en última instancia, dificultan la reducción de los efectos perjudiciales de las desigualdades sociales a lo largo del tiempo y limitan las oportunidades de desarrollo sostenible. En particular, afectan al buen funcionamiento de las instituciones de gobierno y, por lo tanto, aumentan las desigualdades existentes en lugar de frenarlas. Sobre la base de un legado histórico de formación del Estado en el cual la concentración de la riqueza, el privilegio y el poder se refuerzan mutuamente, las instituciones públicas tienden, de hecho, a ser "extractivas" (Acemoglu & Robinson: 2012) en la región Andina; es decir, configuradas de forma que perpetúan, en lugar de superar, la distribución sumamente desigual de los recursos, el poder y los derechos. Además, las instituciones estatales son por lo general débiles, a menudo disfuncionales, y la calidad de la democracia es persistentemente baja. Con frecuencia, en lugar de abordar los múltiples problemas de desarrollo de la región, las medidas públicas han creado nuevos obstáculos al desarrollo sostenible. Por ejemplo, los países andinos han promovido un modelo de desarrollo particular basado en la extracción y la exportación de materias primas (como gas, petróleo, minerales o también la plantación de monocultivos a gran escala como la soja o los espárragos). Muchos lugares de extracción se han explotado contra la voluntad de las poblaciones locales (a menudo campesinos y pueblos indígenas) y han tenido una serie de consecuencias devastadoras (contaminación, escasez de recursos, desplazamientos) para ellas. Además, la dependencia económica de las materias primas y la concentración en pocos productos de exportación someten a los países andinos a la enorme volatilidad de los mercados mundiales, complicando sus oportunidades de financiar medidas de desarrollo o de seguridad social, lo que a su vez contribuye a la persistencia de los problemas de desarrollo.

Por último, las regiones de alta montaña y sus ecosistemas frágiles están fuertemente sujetas al cambio climático mundial, el cual somete su notable biodiversidad y sus limitados suministros de agua a un grave estrés. De esta manera, el impacto del cambio climático también ilustra la forma en que las relaciones mundiales sustentan las desigualdades sociales en la región y proporciona un ejemplo de cómo las alianzas mundiales, solicitadas en el Programa de 2030 (SDG 17), son esenciales para su reducción.

Los tres ejes temáticos de trAndeS: